1. edificio o sitio destinado a la representación de obras dramáticas o a otros espectáculos públicos propios de la escena;
2. sitio o lugar en que se realiza una acción ante espectadores o participantes;
3. escenario o escena.
Y siguen las acepciones, que parecen reducir el concepto a su concepción espacial.
El segundo camino, considerablemente más abstracto, menos asible y no tan definitivo, invita a hacer un viaje placentero, duradero y filosófico, consistente en sumergirse en la idea de teatro como hecho artístico, cultural y humano, con la intención de desmenuzar sus componentes y compararlos con otras expresiones. De esta manera, con los elementos teatrales sobre la mesa, el lector podrá tener una respuesta más aproximada y completa a la pregunta.
Para iniciar el viaje propuesto es preciso diferenciar cuáles son aquellos actores indispensables para que haya teatro.
A primera vista, y siguiendo el razonamiento propuesto por Raúl H. Castagnino1, podría decirse que, para que el teatro exista, es necesario que estén presentes los siguientes componentes:
* una sala con un escenario y un espacio para albergar a los espectadores;
* un escenario para realizar la representación;
* el público que presencia el espectáculo;
* lo esencial y lo más importante es la obra en sí;
* actores que representen la obra;
* decorados, luces y maquinaria;
* director que gradúe los distintos elementos;
* los trabajadores que realizan tareas antes, durante y después del espectáculo.
Pero si se analiza la función de cada uno de estos elementos y el grado de prescindencia que ofrece, la cantidad de componentes se reduce. Puede haber teatro sin sala y hasta sin escenario, como lo demuestra el teatro callejero. Lo mismo ocurre con los accesorios, recursos técnicos y operarios vinculados a éstos.
En cambio, para que haya teatro deben estar forzosamente presentes el texto, el actor y el público es el destinatario último del hecho teatral. En este sentido, el teatro sería algo (texto) que alguien (actor) representa para otro (público). Ahora bien, cada uno de estos tres elementos, por sí solos, no son teatro. Por lo tanto, el teatro es la fusión de estos componentes en una unidad integrada. Sólo hay teatro si estos tres elementos constituyentes se integran.
1«Una obra dramática, si no se representa, no 'es'; un actor, si no se representa a un texto, no 'es'; y para que la obra teatral o el actor 'sean', han de dirigirse a alguien que advierta cómo las criaturas y la acción imaginarias, dispuestas por el autor en su obra, van cobrando cuerpo dentro de un mundo que, aún sabiendo ficticio, el espectador admite como real durante los minutos en que transcurre la representación.» Raúl H. Castagnino, en Teoría del teatro
Fragmento tomado del libro: Teatro a mano, historia, teoría y acción.
Hernán Salcedo. Ediciones del Aula taller.
Nos quedo muy bueno
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