Después de 10 años de búsquedas y encuentros surge ''Ilusionistas'' Esta Nueva escuela de teatro!
''Crear ilusiones nos llena de energía, nos compromete a convencer a nuestro público, a ser leal con él y ofrecerle lo mejor en el escenario... para que esto se haga realidad estamos nosotros... Verdaderos creadores de Ilusiones, verdaderos ilusionistas... diversión, compromiso, calidad, experiencia... esa es nuestra escuela de Teatro" Todo lo que se imaginen y mucho más es ILUSIONISTAS... Chicos, grandes... todos están invitados a visitarnos, a dejar sus mensajes y a disfrutar!!
PORQUE ESTA ES LA VIDA Y HAY QUE DISFRUTARLA!!! ¿SE LO VAN A PERDER?
Hasta el siglo V a.C., el poeta recitaba, frente al público, acontecimientos de un pasado heroico que aludían a un tiempo remoto. Con la aparición del teatro (palabra que deriva del verbo theaomai, que significa, básicamente, 'contemplar'), la representación cambia de forma radical: ahora, no es el poeta quien cuenta el ciclo de Troya; sino que el relato se corporiza delante de los ojos del espectador. Los grandes poetas trágicos ya no son relatores que cuentan a a través de un narrador, sino que desaparecen detrás de los personajes. Y aunque el público sabe que lo que está sucediendo en el escenario es pura apariencia, se identifica con el dolor que arras a esos seres encarnados en los actores y que le permite reflexionar sobre las grandes verdades o las pequeñas circunstancias que dominan su existencia. El espectador asiste a la novedad de "ver", por ejemplo, a los hijos de Agamenón tramar la venganza que reclama su padre asesinado y que consistirá en la muerte violenta de su madre y su tío. Venganza que no será gratuita para ellos, pero que no pueden evitar; porque en eso consiste la tragedia: en el destino que de manera inevitable se cumple sin que haya intencionalidad o perversión por parte de los protagonistas. La tragedia ilustra sobre los móviles profundos de las acciones humanas, pero, sobre todo, acerca de sus repercusiones sociales y,, como tal, sus temáticas se mantienen vigentes en el tiempo. De la infinita materia que ofrecieron las obras conservadas del mundo clásico, los dramaturgos posteriores han sacado crédito, adaptándolas, rescatando fragmentos para insertarlos en otros contextos y resignificarlas. Electra, de Sófocles, ha sido motivo de óperas, relatos y otras versiones teatrales, como El reñidero, de Sergio de Cecco, quien transporta la acción de la tragedia griega a un reñidero de gallos porteño. Ambos textos, el de Sófocles y el del dramaturgo argentino, se cercan, ya que escenifican una lectura de los entretelones de la lucha por el poder político y la violencia descarnada.
Fragmento tomado del libro: Activados 4. Literatura desde las lentes épica, mítica y trágica. Edición Puerto de Palos.
La respuesta a la pregunta que observamos en el título puede obtenerse recorriendo dos caminos diferenciados. El primero, concreto, asible y definitivo, consiste en refugiarse en la definición de diccionario, según la cual el teatro es:
1. edificio o sitio destinado a la representación de obras dramáticas o a otros espectáculos públicos propios de la escena; 2. sitio o lugar en que se realiza una acción ante espectadores o participantes; 3. escenario o escena.
Y siguen las acepciones, que parecen reducir el concepto a su concepción espacial. El segundo camino, considerablemente más abstracto, menos asible y no tan definitivo, invita a hacer un viaje placentero, duradero y filosófico, consistente en sumergirse en la idea de teatro como hecho artístico, cultural y humano, con la intención de desmenuzar sus componentes y compararlos con otras expresiones. De esta manera, con los elementos teatrales sobre la mesa, el lector podrá tener una respuesta más aproximada y completa a la pregunta.
Para iniciar el viaje propuesto es preciso diferenciar cuáles son aquellos actores indispensables para que haya teatro. A primera vista, y siguiendo el razonamiento propuesto por Raúl H. Castagnino1, podría decirse que, para que el teatro exista, es necesario que estén presentes los siguientes componentes: * una sala con un escenario y un espacio para albergar a los espectadores; * un escenario para realizar la representación; * el público que presencia el espectáculo; * lo esencial y lo más importante es la obra en sí; * actores que representen la obra; * decorados, luces y maquinaria; * director que gradúe los distintos elementos; * los trabajadores que realizan tareas antes, durante y después del espectáculo.
Pero si se analiza la función de cada uno de estos elementos y el grado de prescindencia que ofrece, la cantidad de componentes se reduce. Puede haber teatro sin sala y hasta sin escenario, como lo demuestra el teatro callejero. Lo mismo ocurre con los accesorios, recursos técnicos y operarios vinculados a éstos.
En cambio, para que haya teatro deben estar forzosamente presentes el texto, el actor y el público es el destinatario último del hecho teatral. En este sentido, el teatro sería algo (texto) que alguien (actor) representa para otro (público). Ahora bien, cada uno de estos tres elementos, por sí solos, no son teatro. Por lo tanto, el teatro es la fusión de estos componentes en una unidad integrada. Sólo hay teatro si estos tres elementos constituyentes se integran.
1«Una obra dramática, si no se representa, no 'es'; un actor, si no se representa a un texto, no 'es'; y para que la obra teatral o el actor 'sean', han de dirigirse a alguien que advierta cómo las criaturas y la acción imaginarias, dispuestas por el autor en su obra, van cobrando cuerpo dentro de un mundo que, aún sabiendo ficticio, el espectador admite como real durante los minutos en que transcurre la representación.» Raúl H. Castagnino, en Teoría del teatro
Fragmento tomado del libro: Teatro a mano, historia, teoría y acción. Hernán Salcedo. Ediciones del Aula taller.
El teatro es el arte de componer o representar obras dramáticas. En la historia es el arte esencialmente colectivo, el teatro presenta aspectos muy diversos. Hay que considerar en él su eclosión social, su aspecto literario encarnado a los autores, de su realización, en que aparecen los autores y toda la maquinaria escenática hoy comprendida en la voz escenografía y su funcionamiento como institución en local propio y adecuado: el teatromaterial.
El arte teatral aparece con caracteres religiosos en la base de todas las culturas, aún las más primitivas, en forma de danzas sagradas que pronto se convierten en personas mitológicas que miman los misterios de lo sobrenatural o trascendente. Los griegos lo llevaron a una perfección inigualada en que concurrieron el cuadro de la escena, la coreografía, la música, la recitación y el texto, con el equilibrio que caracteriza a sus templos, sus estatuas, su filosofía; tres fueron los grandes trágicos griegos: Esquilo, Sófocles y Eurípides, a los que se debe sumarse el nombre de Aristófanes como representante principal de la comedia, género que llevaría escena las cuestiones políticas, sociales, religiosas, etc., del momento.
Roma, a pesar de sus grandes comediógrafos Terencio y Plauto, no lo destacó en el género. Después el cristianismo dio pie para solucionar el problema del teatro profano, separando lo humano de lo divino, imposible de resolver en las viejas teologías paganas, largo proceso de secularización que fue alcanzando a todas las artes y ciencias.
La 'Historia del teatro' estudia la evolución del arte dramático a través del tiempo. El concepto del teatro es muy amplio: cualquier grupo de personas que desarrolla un espectáculo en un tiempo y espacio determinado forman un espectáculo teatral. El teatro tiene una base literaria, un guión o un argumento escrito por un dramaturgo. Pero ese texto dramático requiere una puesta en acción, para la cuál es imprescindible la interpretación por medio de actores o personajes que desarrollen la acción, así como elementos como la escenografía y decorados, la iluminación, el maquillaje, el vestuario, etc. Ciertos espectáculos pueden ser igualmente sin texto, como en el caso de la mímica y la pantomima, donde destaca la expresión gestual. Por otro lado, un elemento indispensable para la comunicación es la presencia de un público. El teatro tiene una función de socialización de las relaciones humanas, ya que presenta cierto grado de ritualización.
Los orígenes del teatro se encuentran en antiguos ritos de origen prehistórico, donde el ser humano empezó a ser consciente de la importancia de la comunicación para las relaciones sociales. Ciertas ceremonias religiosas tenían ya desde su origen cierto componente de escenificación teatral. En los ritos de caza, el hombre primitivo imitaba a animales: del rito se pasó al mito, del brujo al actor. En África, los ritos religiosos mezclaban el movimiento y la comunicación gestual con la música y la danza, y objetos identitarios como las máscaras, que servían para expresar roles o estados de ánimo. Estos ritos reforzaban la identidad y la cohesión social: los gun de Potro Novo (Benín) hacen el kubitó, ceremonia mortuoria donde los participantes, con técnicas de prestidigitación, desaparecen del público; los ibo de Nigeria celebran el odo, sobre los muertos que retornan; los dogon de Malí practican el sigui cada 60 años, en celebración del primer hombre que murió; los abidji de Costa de Marfil tienen el dipri, fiesta agrícola de año nuevo, donde se clavan cuchillos en el vientre, cicatrizando luego las heridas con una pasta. En la América precolombina se desarrolló una forma de teatro en las culturas maya, inca y azteca: el maya estaba relacionado con fiestas agrícolas, e ilustraba historias del Popol Vuh; el azteca desarrolló notablemente la mímica y tenía dos vertientes, una religiosa y otra burlesca; el inca, escrito en quechua, servía a intereses del estado.